La Casa Propia

El sueño de la casa propia. 
Alguna vez en la historia de la humanidad existieron dos tipos de seres humanos: los nómades y los sedentarios. Unos se desplazaban de vez en cuando, sin fijarse a un territorio. Otros se quedaban en un lugar, construían su hogar y se quedaban ahí hasta desaparecer. El segundo modelo es el que hoy domina, por lo tanto el mercado inmobiliario (exacto... Inmobiliario: de lo que "no se mueve") es uno de aquellos que trabaja con bienes de muy alto costo. Todo tipo de vivienda es cara, desde el departamento social: cúbico, pequeño hasta el absurdo, hasta grandes casonas o mansiones, emplazadas en lugares privilegiados, a orillas del mar, un lago o un río. Por lo mismo muy pocos humanos llegan y se compran una propiedad como quien va al quiosco y se compra un agua mineral con gas Fruna. Es por lo mismo, también, que lograr ser "propietario de una propiedad" (nótese cuánto capitalismo carga el concepto entre comillas) es tan difícil. 
Por todo esto es que existen otros modos de asentarnos. Vivimos en casas ajenas como allegados, arrendamos un espacio pequeño dentro de otro espacio, o simplemente llegamos a un lugar y nos instalamos sin preguntarle a nadie. Nos adueñamos de un espacio para luego edificar. El asunto es que todos llegado un momento de nuestras vidas deseamos independizarnos, y el primer paso consiste en poseer un espacio. Es costoso el espacio, y edificar dentro del espacio es otro tema que, además de ser costoso, es engorroso y muy burocrático. Existe un control total sobre el uso de los espacios disponibles en el planeta tierra. Todo está demarcado, posee dueños y leyes y normas rigen y regulan su uso. Todos los espacios deben registrarse, enrolarse, rendir algún tributo al imperio de turno y conectarse al sistema de servicios básicos (alcantarilla, agua, electricidad...). 
Al parecer no existe otra forma de agenciarnos un espacio en el mundo. En todas partes es costoso y es complicado. 
¿Y si no hay fortuna? ¿Si no posees nacionalidad o una identidad certificada válida? ¿O eres menor de edad? ¿Si no deseas ser nómade?... ¿Qué pasa en todos estos casos?. La respuesta, al parecer, es simplemente que no es posible. No puedes. Debes seguir viviendo en la propiedad de otro, arrendando un espacio o desplazándote cada cierto tiempo. Para muchos esta situación no es justa, por lo que deciden de forma unilateral llegar a un lugar e instalarse. Sin dinero, sin burocracia ni regulaciones, sin ley ni tributos. Nada. Tal cual como lo habrán hecho nuestros ancestros mientras recorrían un mundo recién fabricado y cansados o maravillados en algún lugar decidían, al fin, quedarse. Eso es todo. 
Suena todo muy utópico, pero hay que adaptarnos al mundo actual. Con mi amor queremos tener un espacio, edificar una casa y quedarnos ahí. No tenemos el dinero suficiente para comprarnos una casa, pero hoy saldremos a caminar y observar lugares. Quien sabe, quizá encontremos algo de ocasión (es mi fantasía más recurrente, esa de encontrar una casa media derrumbada muy barata pero en un lugar que nos encante, para reedificarla y hacerla a nuestra manera, y ser felices). 
Eso. 
No se tomen terrenos. Es muy flaite. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

amanecía

sospecha

no pasa nadi!!