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Mostrando entradas de marzo, 2021

Piedra seca

La carne es muy rica. La grasa, sobre todo. Y siento que para mi, como ser humano, la grasa tiene como ese atractivo inevitable que tiene el copete pal alcohólico, o la pasta pal angustiado.  La trampa, claro está, es la misma: es rico pero es malo. Es difícil para uno como humano vivir con ese dilema. Si pudiera comería grasas todos los días y a cada rato. Pero tal hábito sería a la larga (y ni tan larga) algo destructivo. Los mismos que el alcohol para el borracho y la pasta para el adicto.  ¿Y ahora qué... qué nos queda?, Cantaba desconsolado el pelado Cordera (salió verso, sin mayor esfuerzo). Nada. Sólo queda seguir viviendo con ese y con otros dilemás más que ahora mismo no recuerdo. Ahora recordé otro: el dilema COVID.  Esta weá consiste en vivir rodeado de un virus, un ente microcóspico, que genera afecciones en la salud del ser humano: desde un resfrío hasta la muerte.  El mundo entero está colapsado. Algo nunca antes experimentado a esta escala en toda la h...

Pasto Seco

Ayer soñé que tocaba piano. Después deseé tener un piano. Hoy en la feria encontré un pianito eléctrico Casio por ocho lucas. Lo limpié, le compré un transformador de nueve voltios y espero llegar a casa para conectarlo y probar si funciona.  Llegué a casa, lo conecté y la weá no funcionó. Lo abrí, lo sapié por dentro y estaba más manoseado que pasamanos del metro.  Mejor sigo tocando la guitarra, pero me encantaría tener un piano digital de 88 teclas. Por si acaso.  Fin. En technicolor.

Gravilla

Soñé que tocaba piano. Estaba sentado frente a un teclado y no me costaba casi nada tocar alguna weá que ni recuerdo.  Es la música que está siempre habitando mi subconsciente. Creo que estará ahí para siempre. El piano debe ser una de las invenciones máximas del ser humano. Yo creo que si existe un listado con inventos esenciales, máximos, útiles, imprescindibles por ayudar a la humanidad a ser mejor, sin duda alguna el piano debiera estar en el top diez, junto con la escritura, las bicicletas y otras weás más que ahora no recuerdo. No me daré la paja de explicarlo porque no va al caso. Pero así debe ser. Porque yo lo digo. Punto.  Me acabo de enterar que falleció una colega. Se me olvida que existe la muerte. Pero está bien, tampoco podemos vivir siempre cavilando sobre la inevitabilidad e inminencia del fin o nos volveríamos locos. Aun así la muerte se asoma en nuestra cotidianeidad y nos remece. Independiente si se trata de la fatalidad ajena como de la fatalidad indeseada...

Nubes negras

Hoy amaneció nublado. Pareciera que en cualquier momento va a llover. " Está como el culo de la gallina " diría mi papá. En fin. No era sobre esa weá que quería escribir. Siempre comienzo con pie forzado. No tenía nada en la cabeza y miré alrededor y lo primero que me llamó la atención fueron las nubes negras de marzo. Nada más. Ni la vieja que está sentada como cabra chica en el puesto del frente, ni las innumerables mercaderías y porquerías que se venden aquí en la feria. Ni las personas, ni siquiera los viejos que acaban de pasar con sus cañas de pescar al hombro y su botín de peces colgando en una ristra y que van luciendo como si fueran condecoraciones.  Ni la música que está sonando... "El Mari es mi amor..." Que canta el Leo Dan por el parlante bluetooth de los viejos que venden calzones y calcetines al lado. Ni sus conversaciones que me llegan por retazos... "...yo no quise enamorarme sorpresivamente así". Leo Dan sigue con sus baladas. La vieja ca...