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Mostrando entradas de abril, 2021

Malandro

El mundo sigue ahí mismo, girando alrededor del sol y dándose una vuelta en sí mismo a cada instante. Y no falta el maldito conchetumare que se toma el jugo que viene en los tarros de jurel en conserva. Y a nadie le importa. Alguien nace, alguien muere y la dinámica continúa. Y hay malditos conchetumares que creen (o aprendieron) que la tierra es plana, así que para ellos la dinámica es similar: me imagino que de ser así el sol pasaría por encima de la tierra para luego ir no sé dónde para luego aparecer de nuevo y así, a cada instante. Pero sigue sin importar de todos modos. Alguien está despierto en un lugar y en otro alguien duerme, porque en algún lugar es de día y en otro es de noche (tendría que preguntarle a un maldito conchetumare terraplanista cómo sucede eso en su sistema). Pero no importa mucho.  Un weón se hace cagar carreteando, drogándose, bebiendo, fumando, teniendo sexo sin protegerse y otro, en algún lugar, se cuida y no hace nada de eso. Sin embargo ambos mueren d...

Esperas

Lo repito por millonésima vez: las esperas obligadas son los mejores escritorios para instalarse a escribir.  Ahora mismo estoy esperando que mi amorsito salga de una examen en el que se le exigía un acompañante. Estoy en esa espera, en una sala cúbica, blanca, atiborrada de calefacción y de esterilizada atmósfera de una clínica. Miro las casas en los cerros a través de un ventanal, y estoy casi enterrado en un sofá feo y desgastado de tantas esperas medias angustiosas -tal vez-. Hay dos personas más, en silencio, y los tres estamos sumergidos en nuestros teléfonos como adolescentes. Yo aprovecho para escribir, porque cuando me encuentro de pronto en estas circunstancias el escribir me provoca un placer bello. Lo más importante es que tiempo después, al releer lo que escribí, me maravilla lo espontáneo, lúcido, ameno e interesante todo lo que ahí encuentro. Es por lo mismo que no me convertí en escritor. Soy muy bueno escribiendo, nadie me gana, ni Proust, ni Borges ni el mismísimo...

Gitanos

Hace unos días se me acercó un gitano a pedirme plata. Me dijo que necesitaban comprar plástico para tapar las carpas de su campamento en Llo Lleo. Yo apenas dije algo, mientras le pedía a mi amorsito más linda de la creación que me diera monedas de su chorito. Soy muy barcelona para mis cosas, pero eso es tema para otro cuento. El asunto es que apenas había dicho algo cuando el hombre comenzó a decirme que no era delicuente, solamente gitano, y eso los hacía diferentes. "Vivimos la vida como todos, pero más desordenados", remató. Mientras el hombre me hacía su declaración de principios yo lo examinaba. Era gitano sin duda alguna: muy flaco, con ese perfil de pájaro, ojos chicos y nariz grande y filosa. Tenía algunas pizcas caucásicas de algún pasado que debió haber venido desde el este europeo... Tal vez. Al final le di unas monedas, las recibió y se fue contando el poco dinero con minusiocidad. Pensé en los gitanos y en la vida que llevan, dándose vueltas, viviendo en carpa...

Consejo

Make sure you stay in touch with beauty instead of letting the ugliness of the world corrupt your soul. John Frusciante Preocúpate de mantenerte en contacto con la belleza en vez de permitir que la fealdad del mundo corrompa tu alma.  O algo así dice. Es un muy buen consejo. De verdad. O de lo contrario te vuelves un ser maligno, que genera y esparce el mal.