Votación culiá
Chile ha estado como el pico. Tal vez no tanto, pero para todos estos dos últimos años han sido distintos. Estallido social y pandemia. Para Chile primero el "estallido", donde de repente queda la cagá, se vuelven todos locos, unos de rabia y otros de miedo, y luego una pandemia mundial.
No hay que dar ningún detalle al respecto, porque basta estar vivo para darse cuenta.
Producto de la pandemia nos estamos vacunando. Listo. Y producto del estallido social estamos votando. Esa weá es democracia -dicen- pero una democracia culiá difícil: primero porque como toda cosa imperfecta la democracia es bacán para las elites económicas y un infierno para las minorías sociales. Producto de esto las elites pudieron estar siempre a cargo (desde que llegó el europeo hediondo, codicioso y mórbido de virulencia tras el descubrimiento) y luego toda una casta que ha heredado esa fortuna generación tras generación.
Por otro lado las minorías: sexualidades, ideologías, étnicas, sociales. Todos estos siempre al margen, escondidos, perseguidos u oprimidos. Ejemplos hay de sobra en toda nuestra historia.
Esa ha sido y es la democracia en una pincelada bien sintética.
La cosa seguía igual, pero al final mucha agua le fue al cántaro hasta que se terminó arrebalsando. Los cuicos en Chile se pusieron flaites a su manera, y terminó quedando la cagada ya conocida. Esta weá parecía una revolución -en su momento estuve cagado de miedo- pero no le cortaron la cabeza a nadie. Los mismos siguen ahí. También se asustaron, es innegable esa weá, pero siguen ahí mismo.
Hoy vamos a votar, otra vez, y por mil y tantos weones. Un porcentaje relativamente pequeño de todo el weonaje viene auspiciado por las elites de siempre. Llenos los bolsillos de platita para costear una campaña bien linda. Bien reconocidos. Otra vez.
Esta weá de redactar una constitución nueva desde el inicio me ha parecido otra metida de pichula más. Es lo que siento en mis entrañas, por lo que no tengo ninguna justificación bien fundamentada para defender esta idea. Es sólo tincada. Pero no puedo dejar de sentirla. Espero equivocarme, pero hasta este mismo instante en que escribo estas líneas sigo sintiendo lo mismo.
No creo en esta democracia culiá difícil por todo lo que venía explicando que en realidad son cosas que he visto desde chico. Nada es inventado. Y me cuesta seguir creyendo que bajo la lógica de esta misma democracia culiá la realidad vaya a transformarse de forma significativa.
Democracia culiá difícil... Basta ver el cerro de papeletas y la manga de weones entre los que hay que elegir esta vez.
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