Gravilla
Soñé que tocaba piano. Estaba sentado frente a un teclado y no me costaba casi nada tocar alguna weá que ni recuerdo.
Es la música que está siempre habitando mi subconsciente. Creo que estará ahí para siempre.
El piano debe ser una de las invenciones máximas del ser humano. Yo creo que si existe un listado con inventos esenciales, máximos, útiles, imprescindibles por ayudar a la humanidad a ser mejor, sin duda alguna el piano debiera estar en el top diez, junto con la escritura, las bicicletas y otras weás más que ahora no recuerdo. No me daré la paja de explicarlo porque no va al caso. Pero así debe ser. Porque yo lo digo. Punto.
Me acabo de enterar que falleció una colega. Se me olvida que existe la muerte. Pero está bien, tampoco podemos vivir siempre cavilando sobre la inevitabilidad e inminencia del fin o nos volveríamos locos. Aun así la muerte se asoma en nuestra cotidianeidad y nos remece. Independiente si se trata de la fatalidad ajena como de la fatalidad indeseada que se trate del fin de alguien cercano. Nos remece, nos hace ponernos medios filósofos -un rato que sea- y pensar en el final, en Dios, en qué hemos hecho y qué haremos con lo que queda el resto de vida probable que tengamos disponible.
Cuesta darle un valor a esta situación. Es mala, sin duda alguna. Malísima, y estoy seguro que nadie la desea -mucho más por nuestros queridos que por nosotros mismos-, y tiene algo de positivo en eso de detenernos y reflexionar -un rato que sea- sobre lo que hemos hecho, lo que somos y pretendemos ser, en cómo seguir aprovechando y utilizando las pizcas de existencia que nos quede disponible y en pensar en nuevos sentidos.
Siempre he leído y oído que las sociedades actuales viven como en un estado de negación de la muerte, pero la verdad es que no es así. Me atrevería a decir que no es así en ninguna parte. La muerte está siempre presente en la realidad (y claro, si está absolutamente ligada a la vida) desde que te topas con el perrito muerto que está con las patitas tiesas acostado en la vereda hasta la muerte que siempre anda rodando por la población. Se habla mucho sobre eso, y también sobre las causas que más provocan muerte en los seres humanos. Ni cagando vivimos en la negación de la muerte. Mucho menos hoy en día con la calamidad del COVID que se trata justamente de la muerte, todos los días, todo el día y a cada rato, con conteos de muertos a todo color en los portales de noticieros y todas esas pirotecnias comunicacionales. Pero claro, aun así se nos olvida, como se me había olvidado a mi cuando me levanté esta mañana.
Me gustaría tener un piano.
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